Cómo elegir una buena almohada: Su almohada

Consejos que desde la fundación Kovacs, especializada en dolencias de espalda, nos recomienda para garantizar un descanso reparador y eficaz.

  • Caso 1.

Si usted duerme boca arriba: la almohada debe de ser relativamente fina. Si es excesivamente gruesa, el cuello estará exageradamente flexionado hacia delante, pero la ausencia de almohada provocará justo lo contrario, es decir, una hiperextensión del cuello. Ambas posturas, prolongadas en el tiempo pueden degenerar en contracturas cervicales. El objetivo que se plantea, por lo tanto, consiste en lograr que la almohada garantice que el Angulo formado entre la columna cervical y la columna dorsal, sea el mismo cuando el individuo se encuentre de pie y tumbado.

  • Caso 2.

Si usted duerme de costado: la almohada ideal será gruesa ya que es recomendable mantener el cuello en el eje que marca la columna dorsal, para que éste no caiga ni rote.

  • Caso 3.

Si usted duerme boca abajo: en primer lugar sería mejor cambiar este hábito por dormir boca arriba ya que se suele modificar la curvatura de la columna lumbar y para respirar correctamente, es preciso mantener el cuello girado durante un largo período de tiempo. Si no puede evitar dormir boca abajo, debería, al menos, intentar que la postura tendiera a ser ligeramente girada hacia un costado y adaptar la forma de la almohada a su cabeza.

  • Caso 4.

Si esta seguro de la posición en la que duerme: los expertos aconsejan una almohada con alto grado de flexibilidad, es decir, lo suficiente esponjosa para que se adapte a las diversas posiciones.

La tres funciones básicas de la almohada consiste en mantener recta la columna vertebral, relajar la nuca y evitar las tensiones musculares. Respecto estas tres premisas, en nuestra elección de la almohada, también influyen otros factores, tales como la forma de la misma y el material de la fabricación.