
Las camas hospitalarias y camas articuladas no son únicamente una solución para hospitales y residencias. También pueden utilizarse en casa para facilitar el descanso y el día a día de personas mayores, personas con movilidad reducida, usuarios que pasan muchas horas en cama o personas que necesitan ayuda para incorporarse.
Poder elevar el respaldo, levantar las piernas o regular la altura de la cama puede facilitar acciones tan cotidianas como levantarse, sentarse, comer, leer, cambiar de postura o realizar determinados cuidados.
La clave está en elegir la cama adecuada para las necesidades reales de cada persona. En esta guía explicamos qué diferencias existen entre una cama hospitalaria y una cama articulada, qué opciones podemos encontrar y cómo pueden contribuir a mejorar el descanso, la autonomía y la calidad de vida.
¿Qué es una cama hospitalaria y qué ventajas tiene?
Una cama hospitalaria es una cama diseñada para permitir diferentes posiciones del cuerpo y facilitar el descanso, la movilidad y determinados cuidados de personas que necesitan permanecer periodos prolongados en cama.
Su estructura suele incorporar diferentes planos articulados que permiten elevar el respaldo y las piernas. Dependiendo del modelo, también puede incorporar regulación eléctrica de la altura, ruedas, frenos, barandillas u otros accesorios.
Frente a una cama convencional, su principal ventaja es precisamente esa capacidad de adaptación. La cama deja de ser únicamente una superficie horizontal para dormir y puede convertirse en una herramienta que facilite muchas actividades cotidianas.
Comparativa: cama convencional, articulada y hospitalaria
Antes de entrar en detalles, esta tabla permite comparar rápidamente las principales diferencias:
| Tipo de cama | Ventaja principal | A tener en cuenta | Recomendada para |
|---|---|---|---|
| Cama convencional | Sencillez y gran variedad | No permite modificar la postura | Personas sin necesidades especiales de movilidad |
| Cama articulada | Permite elevar respaldo y piernas | Necesita un colchón compatible | Personas que buscan confort o ayuda para incorporarse |
| Cama hospitalaria | Mayor funcionalidad y posibilidades de asistencia | Conviene elegir funciones según las necesidades del usuario | Movilidad reducida, cuidados y periodos prolongados en cama |
¿Cómo puede una cama articulada mejorar la calidad de vida?
Una cama articulada no solamente cambia nuestra posición al dormir. En determinadas situaciones puede facilitar numerosas actividades que realizamos a lo largo del día.
La posibilidad de modificar la posición del cuerpo mediante un mando permite adaptar la cama a cada momento sin tener que recurrir continuamente a almohadas, cojines o ayuda de otra persona.
Entre sus principales ventajas encontramos:
- Facilitar la incorporación: elevar progresivamente el respaldo puede ayudar a pasar de una posición tumbada a una posición sentada.
- Encontrar una postura más confortable: permite modificar independientemente la posición del tronco y de las piernas.
- Facilitar actividades cotidianas: leer, comer, conversar o ver la televisión puede resultar más cómodo en una posición semisentada.
- Facilitar determinados cambios posturales: algo especialmente importante para personas que permanecen muchas horas en cama.
- Facilitar algunos cuidados: determinados modelos permiten colocar la cama a una altura más cómoda para la persona cuidadora.
- Favorecer la autonomía: cuando el usuario puede controlar eléctricamente su propia cama puede realizar determinados cambios de postura sin solicitar ayuda.
No todas estas ventajas son necesarias para todas las personas. Por eso, la mejor cama no es necesariamente la que incorpora más funciones, sino la que responde mejor a las necesidades reales del usuario.
Cama articulada o cama hospitalaria: ¿cuál elegir?
Aunque muchas veces utilizamos ambos términos indistintamente, no siempre estamos hablando del mismo producto.
Una cama articulada doméstica está pensada principalmente para modificar la posición de descanso. Puede elevar el tronco, las piernas o combinar ambos movimientos y su estética suele parecerse más a una cama convencional.
Una cama hospitalaria o geriátrica puede añadir otras funciones destinadas a facilitar la movilidad y los cuidados: regulación de altura, ruedas con freno, barandillas, incorporadores o diferentes accesorios.
Por tanto, si buscamos principalmente comodidad y diferentes posiciones para descansar, una cama articulada puede ser suficiente. Cuando existen necesidades importantes de movilidad o cuidados frecuentes, conviene valorar una solución hospitalaria o geriátrica.
Comparativa: cama articulada o cama hospitalaria
| Característica | Cama articulada | Cama hospitalaria |
|---|---|---|
| Elevación del respaldo | Sí | Sí |
| Elevación de piernas | Habitualmente | Habitualmente |
| Regulación de altura total | No siempre | Disponible en numerosos modelos |
| Ruedas con freno | Poco habituales | Frecuentes según modelo |
| Barandillas | Opcionales según modelo | Habituales u opcionales |
| Uso principal | Descanso y confort | Descanso, movilidad y cuidados |
Cama hospitalaria eléctrica o manual
Otra decisión importante es elegir cómo queremos realizar los movimientos de la cama.
Los modelos manuales utilizan mecanismos o manivelas para modificar determinadas posiciones. Las camas eléctricas incorporan uno o varios motores y permiten realizar los movimientos mediante un mando.
| Característica | Manual | Eléctrica |
|---|---|---|
| Accionamiento | Manual | Mediante motores |
| Esfuerzo para modificarla | Mayor | Muy reducido |
| Autonomía del usuario | Menor | Mayor |
| Cambios frecuentes | Menos práctica | Más cómoda |
| Precio | Generalmente inferior | Generalmente superior |
Cuando el usuario necesita cambiar frecuentemente de postura, una cama eléctrica puede proporcionar una mayor autonomía, ya que permite realizar los movimientos directamente desde el mando.
Cama articulada fija o con carro elevador
Una cama articulada convencional permite elevar diferentes zonas del cuerpo, pero mantiene aproximadamente la misma altura respecto al suelo.
Una cama con carro elevador permite además subir y bajar toda la superficie de descanso.
Esta función puede resultar especialmente útil cuando existen cuidadores o necesidades frecuentes de asistencia, ya que permite adaptar la altura de la cama a determinadas tareas y posteriormente volver a colocarla en una posición más baja.
¿Qué colchón necesita una cama hospitalaria o articulada?
No todos los colchones están preparados para utilizarse sobre una cama articulada.
El colchón debe disponer de suficiente flexibilidad para acompañar correctamente los movimientos de la base sin ofrecer una resistencia excesiva.
Entre las tecnologías que podemos encontrar en colchones preparados para articulación están:
- Espumas HR.
- Viscoelástica.
- Látex.
- Determinados colchones técnicos y sanitarios.
- Superficies específicas para usuarios con necesidades especiales de redistribución de presión.
Algunos colchones de muelles pueden no ser adecuados para una cama articulada salvo que el fabricante indique expresamente su compatibilidad.
Por este motivo, la cama y el colchón deberían elegirse como un conjunto. Una buena cama articulada con un colchón inadecuado puede limitar el funcionamiento del sistema y perjudicar el confort.
Colchón convencional o colchón antiescaras
No todas las personas que utilizan una cama hospitalaria necesitan un colchón antiescaras.
Los colchones y superficies diseñados para la redistribución de la presión están destinados especialmente a personas que presentan riesgo de desarrollar lesiones por presión debido, entre otros factores, a una movilidad muy limitada o a permanecer periodos prolongados en cama.
| Tipo de colchón | Característica principal | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Articulable convencional | Confort y flexibilidad | Debe ser compatible con la articulación |
| Espuma técnica | Adaptabilidad y facilidad de articulación | Comparar composición, densidad y firmeza |
| Superficie antiescaras | Redistribución de la presión | Debe elegirse según las necesidades y riesgo del usuario |
En personas con riesgo de desarrollar úlceras por presión, la elección de la superficie de descanso y las pautas de movilización deberían realizarse siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Una cama articulada no evita por sí sola las úlceras por presión
Este es un aspecto especialmente importante.
La posibilidad de cambiar la posición del respaldo y de las piernas puede facilitar determinados cambios posturales, pero una cama articulada por sí misma no previene las úlceras por presión.
Cuando existe riesgo deben valorarse conjuntamente diferentes factores como la movilidad de la persona, el tiempo que permanece encamada, los cambios posturales, el estado de la piel y el tipo de colchón o superficie utilizada.
Por tanto, no debemos confundir una cama articulada con una superficie específica destinada a la redistribución de la presión.
¿Qué debemos mirar antes de comprar una cama hospitalaria?
No conviene elegir una cama hospitalaria únicamente por precio o por el número de motores.
Antes de comprarla deberíamos valorar:
- Movilidad del usuario: determinar qué movimientos puede realizar por sí mismo.
- Horas de permanencia en cama: especialmente importante cuando existe un uso prolongado.
- Necesidad de cuidador: puede hacer especialmente interesante la regulación en altura.
- Articulación eléctrica o manual: valorar la frecuencia con la que será necesario modificar la posición.
- Número de planos: comprobar qué partes de la cama pueden articularse.
- Regulación en altura: especialmente útil en determinadas situaciones asistenciales.
- Ruedas y frenos: valorar si será necesario desplazar la cama.
- Barandillas y accesorios: solamente cuando sean apropiados para las necesidades del usuario.
- Peso máximo soportado: comprobar siempre las especificaciones del fabricante.
- Medidas: tanto de la cama como del espacio disponible en la habitación.
- Colchón compatible: imprescindible para que la articulación funcione correctamente.
¿Qué medida de cama hospitalaria elegir?
La medida dependerá del usuario, del espacio disponible y de las necesidades de movilidad.
Una de las medidas individuales más habituales es 90 × 190 cm, aunque también podemos encontrar diferentes anchos y largos.
Un ancho superior puede proporcionar más superficie para cambiar de postura, aunque también ocupa más espacio y puede dificultar que el cuidador alcance cómodamente el centro de la cama.
En el caso de parejas también existen soluciones articuladas dobles. Una configuración con dos lechos independientes permite que cada persona pueda modificar su posición sin afectar a la otra.
¿Una cama hospitalaria puede utilizarse en casa?
Sí. De hecho, muchas camas articuladas y hospitalarias están destinadas precisamente al cuidado domiciliario.
Además, una cama articulada para casa no tiene necesariamente que hacer que el dormitorio parezca una habitación de hospital.
Cuando las necesidades del usuario no requieren una estructura estrictamente sanitaria, existen modelos con acabados más domésticos que pueden combinarse con cabeceros, textiles y mobiliario convencional.
De esta forma es posible combinar funcionalidad, comodidad y estética.
¿Qué cama elegir según las necesidades del usuario?
Las necesidades concretas pueden simplificar mucho la elección:
- Persona que busca mayor comodidad: una cama articulada eléctrica puede permitir elegir diferentes posiciones de descanso.
- Persona mayor con dificultad para incorporarse: conviene valorar especialmente la elevación eléctrica del respaldo.
- Persona con movilidad muy reducida: puede resultar interesante una cama hospitalaria con mayores posibilidades de regulación.
- Usuario que necesita cuidados frecuentes: valorar especialmente una cama con regulación de altura.
- Persona que permanece muchas horas en cama: prestar especial atención al colchón y a la superficie de descanso.
- Pareja: dos lechos articulados independientes permiten que cada usuario seleccione su posición.
Errores comunes al comprar una cama hospitalaria o articulada
- Elegir únicamente por precio sin analizar las necesidades reales del usuario.
- Pensar que todas las camas articuladas son iguales.
- Comprar más funciones de las que realmente se necesitan.
- No comprobar el peso máximo soportado.
- No medir correctamente el dormitorio, puertas, pasillos o ascensor.
- No tener en cuenta las necesidades de la persona que realizará los cuidados.
- Colocar un colchón que no sea compatible con una base articulada.
- Confundir una cama articulada con un sistema específico para prevenir lesiones por presión.
- Elegir el colchón y la cama por separado sin comprobar su compatibilidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una cama articulada y una cama hospitalaria?
Una cama articulada está pensada principalmente para modificar la posición de descanso mediante la elevación del respaldo y las piernas. Una cama hospitalaria puede añadir otras funciones como regulación de altura, ruedas, frenos, barandillas y accesorios destinados a facilitar determinados cuidados.
¿Una cama articulada es solo para personas enfermas?
No. También puede utilizarse por personas mayores, usuarios con movilidad limitada o personas que simplemente buscan diferentes posiciones de descanso. Lo importante es elegir el tipo de cama adecuado para cada necesidad.
¿Una cama articulada puede ayudar a una persona mayor a incorporarse?
La elevación eléctrica del respaldo puede facilitar el paso de una posición tumbada a una posición semisentada en determinadas personas. La utilidad concreta dependerá del grado de movilidad de cada usuario.
¿Es mejor una cama articulada eléctrica o manual?
Depende del uso. Cuando es necesario modificar frecuentemente la postura, una cama eléctrica suele resultar más práctica porque permite realizar los movimientos mediante un mando y puede proporcionar mayor autonomía al usuario.
¿Se puede poner cualquier colchón en una cama articulada?
No. El colchón debe disponer de suficiente flexibilidad y estar preparado para acompañar los movimientos de la base. Siempre conviene comprobar expresamente la compatibilidad indicada por el fabricante.
¿Se puede utilizar un colchón de muelles?
Depende del modelo. Algunos colchones pueden estar específicamente diseñados para trabajar sobre bases articuladas, pero no debe darse por supuesto. Hay que consultar siempre las indicaciones del fabricante.
¿Necesito un colchón antiescaras?
No necesariamente. Este tipo de superficie está destinado especialmente a determinadas personas con riesgo de desarrollar lesiones por presión. Cuando exista este riesgo, la elección debería realizarse con asesoramiento profesional sanitario.
¿Una cama articulada previene las úlceras por presión?
No por sí sola. Puede facilitar determinados cambios de postura, pero la prevención requiere valorar conjuntamente la movilidad, los cuidados, los cambios posturales y la superficie de descanso utilizada.
¿Merece la pena una cama con elevación en altura?
Puede resultar especialmente útil cuando existen cuidados frecuentes o determinadas dificultades de movilidad, ya que permite modificar la altura de toda la superficie de descanso.
¿Puede una pareja dormir en una cama articulada?
Sí. Existen configuraciones dobles y también soluciones formadas por dos somieres y dos colchones articulables independientes, permitiendo que cada persona pueda elegir su propia posición.
Elegir una cama hospitalaria o articulada no consiste únicamente en buscar el modelo con más motores o más funciones. La movilidad del usuario, el tiempo que permanece en cama, la necesidad de cuidados, la regulación de altura y la elección del colchón son los factores que realmente deberían marcar la decisión.
Una cama adecuada puede facilitar acciones tan cotidianas como incorporarse, sentarse, cambiar de postura, leer o comer y, en determinadas situaciones, proporcionar una mayor autonomía al usuario y facilitar el trabajo de quien lo cuida.
Antes de decidir, analiza las necesidades reales de la persona y comprueba siempre que la cama y el colchón sean compatibles. En Colchones Aznar podemos ayudarte a encontrar la solución de descanso más adecuada para cada situación.





