Quién más o quién menos hemos sufrido una noche de insomnio y hemos visto como pasaban las horas en el reloj sin poder conciliar el sueño.
El insomnio es un problema muy frecuente que prácticamente todas las personas han sufrido, sufren o sufrirán en algún momento de sus vidas.
Dormir es una actividad biológica necesaria y, por tanto, la falta de sueño tiene consecuencias en nuestro día a día. Los efectos derivados del insomnio y su gravedad dependerán de si se trata de un insomnio puntual o bien venimos sufriendo este durante un tiempo.
¿Los problemas para dormir pueden afectar a tu día a día?
Es innegable que nuestro cuerpo necesita descansar cada día un mínimo de horas y que la falta de sueño impide que lo haga. Por tanto, si, podemos afirmar que los problemas para dormir pueden afectar a nuestra vida cotidiana.
Durante el sueño, nuestro cuerpo activa una serie de mecanismos de reparación necesarios para todos nuestros órganos. Las horas de descanso diarias son necesarias para que además nos recarguemos de energía durante la noche, permitiendo tanto a nuestro cuerpo, como a nuestra mente, relajarse.
Así, cuando descansamos adecuadamente nos levantamos más tranquilos, más alerta y nuestra cabeza está más despejada. Estamos más preparados para afrontar la jornada.
Efectos del insomnio en el día a día
Las consecuencias de dormir mal pueden ser muchas y dependerán por un lado de la gravedad del insomnio, y, por otro, de las condiciones particulares de cada persona que lo sufre.
Si alguna vez has sufrido una noche de insomnio sabrás que al día siguiente tu cuerpo, y sobre todo tu mente, no funcionan de la misma forma.
Algunos de los efectos derivados del insomnio más habituales son:
- Falta de concentración en cualquier actividad que estemos realizando, lo que se traduce, por ejemplo, en el trabajo, en una bajada de la productividad.
- Peor estado de ánimo, debido a la privación del sueño y a la sensación que provoca de mayor cansancio.
- Pérdida de reflejos cuando estamos realizando una actividad que requiera de nuestra concentración, por ejemplo, conducir.
- Cansancio físico que puede impedirnos realizar algunas tareas.
- Malestar físico: algunas personas experimentan dolor de cabeza por dormir poco o incluso mareos.
Puede que estos sean los efectos más visibles, pero lo cierto es que la privación del sueño afecta a muchos más niveles, siempre, dependiendo de la gravedad de este.
Problemas de salud derivados de no poder dormir
La irritabilidad, el cansancio, la falta de concentración… son las consecuencias del insomnio que notamos con más claridad. El problema es que a estas se les unen otras que, si bien no son tan evidentes, pueden llegar a afectar gravemente nuestra salud.
Sistema inmunitario
Los últimos estudios demuestran que un descanso inadecuado afecta a nuestro sistema inmunitario, debilitándolo. Esto puede producir una bajada de nuestras defensas frente, por ejemplo, a infecciones u otro tipo de enfermedades en las que nuestro sistema inmunológico actúa de barrera de protección.
Salud cardiovascular y la presión arterial
Diversos estudios médicos sugieren que la falta de sueño aumenta el riesgo de problemas relacionados con insuficiencia cardíaca e hipertensión.
Estrés
En situaciones de estrés, el insomnio puede agravar este y las consecuencias que conlleva: irritabilidad, ansiedad, malestar físico, falta de concentración y de memoria etc.
La paradoja en este caso es que, a su vez, el estrés es una causa de insomnio, por lo que es necesario realizar cambios en nuestros hábitos de vida para romper con este círculo que se retroalimenta.
Aumento de peso
Estudios demuestran que, al menos, una persona adulta necesita 6 horas de sueño al día para mantener la salud. El riesgo de sufrir obesidad aumenta conforme se van reduciendo estas horas. Se piensa que el motivo es que un desarreglo del sueño altera las hormonas que incitan a tener más apetito.
Cómo combatir el insomnio
Si te has preguntado alguna vez “¿Qué puedo hacer cuando no puedo dormir? Aquí te damos una serie de consejos que pueden ayudarte en algunas situaciones.
- Procura ser regular en tus horarios de sueño, tanto a la hora de acostarte como a la de levantarte para así acostumbrar a tu cuerpo.
- Mantén un ambiente que favorezca el sueño: temperatura confortable, ausencia de ruidos y luz.
- Utiliza soluciones de descanso adecuadas, ya que es muy importante que tu cuerpo esté cómodo. Un colchón y una almohada adecuados para ti son imprescindibles para lograr la relajación y el descanso necesarios durante la noche.
- Evita cenas copiosas ya que una digestión pesada te impedirá conciliar el sueño. Tampoco es aconsejable el ayuno, ya que si tenemos hambre al echarnos no podremos descansar bien.
- Evita tomar sustancias excitantes a partir de la media tarde, como pude ser el café o el tabaco.
- Practica ejercicio con regularidad, pero no lo hagas en las horas previas al sueño, ya que, en ese caso, más que como relajante actúa como excitante, dificultando el conciliar el sueño.
- Evita las siestas largas. Como máximo, estas deberían ser de 20 o 30 minutos, ya que, de lo contrario, impedirán que tengas sueño a la hora de acostarte.
- Evita dispositivos electrónicos como móviles, tablets, televisión… que nos impiden iniciar el sueño.
- Practica rutinas de relajación, como las respiraciones lentas, las visualizaciones, etc. A muchas personas estas rutinas les ayudan a conciliar el sueño
En cualquier caso, un insomnio mantenido en el tiempo debe ser tratado por el bien de nuestra salud y nuestra calidad de vida. Por eso, te recomendamos que, en estos casos, acudas a un médico especializado para poder buscar soluciones a largo plazo.






