A la hora de elegir un nuevo colchón para nuestra cama surgen algunas dudas respecto a cómo saber si un colchón es bueno. Por bueno, no solo nos referimos a que cumpla con nuestras necesidades y se adapte a nuestro cuerpo y forma de dormir. Debemos tener en cuenta la calidad de los materiales y su fabricación. De esta forma, no solo conseguiremos el mejor descanso si no que las características del colchón sean duraderas.
Como debe ser un colchon para ser bueno
Cuando vamos a una tienda a buscar un colchón bueno, hay que buscar un centro especializado, que no nos vendan malo por bueno (primeras marcas).
Cuando vayamos a comprar un colchón y estemos en el proceso de buscar y comparar entre varias opciones, tendremos que tener en cuenta diferentes características. Esto nos servirá para valorar la calidad del mismo, y elegir el más idóneo para nosotros/as.
Algunas de las características en las que debemos fijarnos son:
- Su firmeza
- Su grado de confort
- Los materiales que lo componen
- La durabilidad que nos ofrece
- La garantía que nos ofrece el fabricante con respecto a su vida útil.
Grosor del colchón
El grosor del colchón es un factor importante a la hora de elegirlo, ya que este varía de un modelo a otro y puede determinar el grado de comodidad que te ofrece.
Debes tener en cuenta varias cosas para elegir el grosor de colchón más adecuado, por ejemplo:
- Altura de la cama: ten en cuenta a qué altura quedará tu cama una vez añadida el colchón. Si lo eliges demasiado bajo, o demasiado alto, puede ser incómodo acceder y salir de ella. Por eso, te aconsejamos medir la altura de la cama sin colchón y calcular cuanto medirá en total, según el grosor del colchón elegido.
- Apoyo: un colchón grueso ofrece más apoyo para el cuerpo y alivia la presión en músculos y articulaciones por lo que ayuda especialmente a aquellas personas que tienen problemas de espalda.
- Comodidad: en función del grosor del colchón tendremos diferentes sensaciones. A mayor grosor, la sensación de comodidad suele aumentar, debido a que “acoge” mejor el cuerpo, pero, ten en cuenta que también influye en la retención del calor, debido a la alta densidad de sus materiales, por lo que, si eres especialmente caluroso/a tendrás que buscar un grosor menor.
- Durabilidad: los colchones más gruesos suelen mantener su forma, y por tanto sus características, durante más tiempo por lo que a mayor grosor es probable que tengas un colchón que dure más tiempo.
Capas que tiene el colchón
En muchos casos, los colchones pueden estar compuestos por varias capas diferenciadas, de distintos materiales. Esto es debido a que cada una de ellas cumple con una función determinada que garantice que, a nivel general, este ofrezca mayor comodidad, soporte y durabilidad.
Existen distintos tipos de capas, estos son algunos ejemplos:
- Capa de acolchado: esta capa está diseñada para proporcionar comodidad y alivio de la presión. Puede estar hecha de materiales como lana, algodón o espuma de poliuretano.
- Capa de transición: Esta capa ayuda a proporcionar una transición suave entre la capa de acolchado y la capa de soporte. Puede estar hecha de espuma de poliuretano de alta densidad, látex o viscolástica.
- Capa de soporte: la función de esta capa es la de ofrecer soporte para la columna vertebral y ayudar a mantener la forma del colchón. Al igual que la capa de transición, puede estar compuesta de distintos materiales.
- Capa base: Esta capa proporciona una base sólida para el colchón y ayuda a mantener su forma y durabilidad. Podríamos decir que es el “corazón” del colchón. Puede estar hecha de diferentes materiales de mayor o menor dureza y densidad.
- Cubrecolchón: la tela que recubre el colchón puede ser transpirable, suave e hipoalergénico para proporcionar una sensación de comodidad y ayudar a mantener el colchón fresco y más higiénico.
Firmeza adecuada
Tener en cuenta el grado de firmeza de un colchón es clave para encontrar el que nos ofrezca un soporte adecuado y evitar dormir en mala postura. Para elegir el que mejor te viene te recomendamos tener en cuenta varios factores:
Postura en la que sueles dormir: en este caso, si duermes de medio lado, es recomendable elegir un colchón algo más blando, para aliviar la presión en los hombres y las caderas. Si, por el contrario, duermes boca arriba o boca abajo, es mejor un colchón más firme para mantener tu espalda alineada.
Complexión física: en función de tu peso tienes que elegir una firmeza más o menos alta para que proporcione la firmeza necesaria.
Condición física: ten en cuenta tu condición física. Por ejemplo, si tienes problemas de espalda o cuello, o molestias en las articulaciones, opta siempre por un colchón que te ofrezca la firmeza necesaria para mantener una postura correcta durante la noche y evitar dolor o tensión en ciertas zonas.
No existe una firmeza específica que se pueda denominar la más adecuada, ya que cada persona tiene unas características específicas. Por eso, es importante probar varios colchones para decidir con cuál te siente más cómodo/a.
Densidad perfecta en un buen colchón
Cuando hablamos de densidad de un colchón, nos referimos a la cantidad de material que se ha utilizado en su fabricación. Por tanto varía según el modelo y fabricante que lo hace. La densidad es un factor que varía entre un colchón u otro ya que responde a los diferentes gustos de sus usuarios.
De esta forma encontramos colchones de densidad baja, media y alta.
En general, una mayor densidad implica una mayor calidad del colchón y una durabilidad más elevada. Esto no implica que debamos elegir siempre el colchón con mayor densidad, ya que factores como el confort son igual de importantes. Y muchas personas no necesitan la densidad más alta para un buen descanso.
Además, puesto que se utilizan distintos materiales como viscolástica, látex espuma, a igual densidad de cada uno de ellos no implica misma comodidad.
¿Qué materiales se utilizan en un colchón bueno?
Los materiales utilizados a la hora de determinar si un colchón es bueno, también tiene su relevancia.
Debemos fijarnos no solo en el tipo de material, si no la calidad de este.
Existen muchos ejemplos de colchones buenos, compuestos por un solo material o una combinación de varios. Los materiales que más se emplean son:
- Látex: por su resistencia y durabilidad, es ideal para proporcionar un soporte adecuado para la columna. Además, es un material transpirable e hipoalergénico.
- Viscoelástica: es un material con gran capacidad de adaptabilidad al cuerpo, lo que se traduce en una gran comodidad y el alivio de la presión.
- Muelles ensacados: como alternativa más moderna a los clásicos muelles, esta solución altamente funcional se adapta a cada parte del cuerpo, aplicando así el soporte necesario para cada una por lo que ofrece un gran confort.
- Lana y algodón: en la búsqueda de materiales más naturales, no podemos olvidar el uso de estos textiles, que ofrecen grandes ventajas a un buen colchón como su alta transpirabilidad y suavidad, además de ayudar a mantener el colchón fresco y aireado.
Como verás, es posible elegir un colchón bueno si sabes en qué características y detalles fijarte. Recuerda que los profesionales en soluciones para el descanso también podemos ofrecerte un asesoramiento en tu búsqueda, por lo que no dudes en consultarnos.
En colchones Aznar queremos garantizar tu descanso, con todos nuestros colchones de calidad, encontraremos el que mejor se te adapte.






