¿Has notado que tu hijo se pone algo nervioso cuando llega la hora de irse a la cama? ¿Te ha pedido en más de una ocasión que si puede dormir contigo? Si la respuesta es sí, es más que probable que sufra somnifobia infantil. ¿No tienes ni idea de lo que significa este término? Tranquilo, desde Colchones Aznar te contamos lo que es esta fobia, los síntomas y cómo combatirla.
Bien se sabe que tener un niño es tener un tesoro, pero ojalá se pudieran apagar cuando llega la hora de meterlos en la cama. Llantos incontrolados, lamentos, pataletas forman parte de la noche de muchos padres noveles cuando procuran dormir a su pequeño. La consecuencia: una ojeras que llegan hasta el suelo y un profundo agotamiento.
¿Qué le pasa, por qué llora tanto cuando se va a dormir?
Seguro que te has hecho esta pregunta en más de una ocasión. Las causas pueden ser variadas – cólicos, hambre, un pañal mojado…– pero hay una que es probable que se quede en el tintero: la somnifobia infantil.
¿Qué es la somnifobia infantil?
La somnifobia infantil es un miedo irracional a irse a dormir. Este trastorno lo suelen experimentar los niños de entre 2 a 4 años y es normalmente a los 8 cuando lo empiezan a superar, muchas veces sin ayuda profesional.
Durante estos primeros años de vida, la imaginación infantil está en la cresta de la ola. A lo largo del día, los pequeños no paran de curiosear con todo lo que ven a su alrededor, inventándose historias fantásticas.
Es al llegar la noche cuando los fantasmas aparecen e, inconscientemente, empiezan a pensar que algo terrible les ocurrirá al descansar.
¡OJO!: La somnifobia no es solo cosa de niños. Si has sufrido o sufres apnea del sueño, es probable que hayas padecido algún episodio.

Síntomas de la somnifobia infantil
Si tu pequeño se abraza a tus brazos cual koala antes de dormir, es una señal de este trauma, pero no la única:
- Se pone nervioso y llora justo cuando tienes que acostarlo. Normalmente escupe el chupete o, de ser muy pequeño, se agarra a los barrotes de la cuna.
- Si es más mayor (3-4 años), se inventa excusas para posponer el tiempo de sueño. Mamá, tengo sed; papá, tengo que hacer pis suelen ser frases habituales.
- Suele despertarse a mitad de la noche, muy asustado, chillando y/o sudoroso, a pesar de que no haya tenido pesadillas.
- Te pide dormir contigo una noche sí y la otra también.
En los casos más graves, puede presentar palpitaciones, dolores de estómago e incluso vómitos.
Remedios para combatir la somnifobia infantil
Los signos graves, como los dos anteriormente mencionados, requieren de terapia. Los catalogados como «normales» responden a una etapa evolutiva y normalmente desaparecen solos. Aún así, siempre hay pequeñas cosas que puedes hacer para que se vayan cuanto antes. ¡Todo sea por el rey/reina de la casa!
Ambientar la habitación
Un refugio de paz y tranquilidad. Es así como la tiene que ver el niño, incluso cuando todas las luces estén apagadas.
Para ello, no solo basta con los peluches de ositos. Es bueno seguir las reglas de decoración de una habitación infantil, además de comprarle un colchón suave a la par que confortable.

‘Es algo normal’
No tienes que hacerle sentir diferente, ni echarle la bronca por las noches. Lo hace de manera irracional.
De la misma forma, tampoco hay que restarle importancia y ceder al chantaje. Tienes que hacer lo posible por qué te diga: Mamá, tengo miedo por las noches. Acto seguido, dale un buen abrazo y normaliza la situación.
Léele un cuento
Pero no larguísimo, uno que se pueda contar en 10-15 minutos. Recuerda que lo que quiere tu niño es que pases el mayor tiempo posible a su lado, si puede ser toda la noche.
Por supuesto, descarta los cuentos de brujas y malvados. Es mejor uno de aventuras, con animales, o que reproduzcan paisajes bonitos.

¿Crees que tu hijo tiene somnifobia infantil? ¿Quieres saber más trucos para que todos los miembros de la casa duerman a las mil maravillas?
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